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    November 29

    Poemas de Alexandra Domínguez

     Alejandra Domínguez. Oda elemental 1. Aguafuerte y aguantina. 1.997
     

    Alexandra Domínguez (Chile. 1.956), poeta y pintora argentinoespañola

    http://www.juancarlosmestre.com/alexandra/menu.html Poesía, pintura y grabados de Alexandra Domínguez

    Allí están los poemas que dejó DetrasDeLaValla : El loro de Flaubert dice este no es un poema de Keats y Mediodía en Brooklin , y éste

     

    El oficio de Ángel

     

    Escribo con restos, con restos escribo,

    con palabras oídas al amanecer en los bares.

    La palabra silencio al lado del aceite dormido,

    la palabra ruido al romperse un cántaro.

    Escribo con restos, con restos escribo,

    la poesía es un bello animal asustado,

    el árbol del olvido bebe agua de pozo.

    La palabra ardilla roe los sombreros de hongo,

    la palabra Jacinto obedece a la primavera.

    Escribo con restos, con restos escribo,

    pedacitos de corcho que flotan en el vino,

    con que otros celebran algún aniversario.

    La palabra camino está llena de gente,

    la palabra paraguas en la que florece el invierno.

    Escribo con restos, con restos escribo,

    migas en la mesa, serrín de los árboles,

    lo que no quiere nadie, cosas olvidadas

    palabras en la playa al final del verano.

     

    Más poemas de Alexandra

    http://www.lasiega.org/index.php?title=Alexandra_Dom%C3%ADnguez

    http://www.calidoscopio.net/2009/01Enero/Letras04.html

    de La conquista del aire (2.000) http://www2.cyberhumanitatis.uchile.cl/16/escritoras4.html

     

    Poemas para llevar en el bolsillo 2.006 http://books.google.es/books?id=7tQ9HLkuleIC&dq=%22Alexandra+Dom%C3%ADnguez%22+%2B+poes%C3%ADa&printsec=frontcover&source=bl&ots=jtNy4JqAyF&sig=Al99XEckzggVq0Asde8uU2lINWQ&hl=es&ei=gVgSS6wMlaLhBrL_5ZwK&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=10&ved=0CCEQ6AEwCQ#v=onepage&q=%22Alexandra%20Dom%C3%ADnguez%22%20%2B%20poes%C3%ADa&f=false

    desde este libro de Renacimiento

     

    La casa de los peces

     

    Vivo en la casa de los peces donde el hombre es un río lejano,

    donde el profeta de las cenizas está prisionero de sus sueños

    y en cada pupila quemada el espía de los silbidos vigila una estrella.

     

    Vivo, por decirlo así, en la casa de los peces de la transparencia

    donde todas las escaleras llevan a la profunda ciencia del humo

    el silencio de los que aman sobre la Tierra.

     

    Vivo bajo las lluvias desconocidas que vienen a hablarnos,

    cerca de las ventanas donde se asoman los que a nadie esperan,

    vivo entre los que permanecen inmóviles esperando la resurrección de su nada.

     

    Vivo entre los que desaparecieron y caminan por subterráneos jardines

    y entre aquellos que aún no han abierto los ojos a sus destinos solares,

    vivo en la imaginación de los que florecerán en sus lechos nocturnos.

     

    Vivo en los que viven después de haber respirado su primera mañana,

    al lado de los que construyen el recuerdo de su concluida aventura,

    vivo junto a los cuadros borrados por la visión de otra voz  absoluta.

     

    Vivo en la negación de la muerte donde todo pensamiento es un ángel que huye,

    donde cada persona se alimenta con alas y mensajero y caballo,

    vivo en la casa de los peces donde el hombre es un río lejano.

     

    November 28

    Poetas centroamericanos: Isabel de los Ángeles Ruano – Guatemala

    Pájaro relojero. Poetas centroamericanos. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores Barcelona, 2009

    Isabel de los Ángeles Ruano (Guatemala, 1.945)

     

    Los del viento

     

    Nosotros, los del viento,
    los que llevamos versos incrustados
    al centro del timón de nuestra sangre.

    Nosotros, los portadores de enredaderas turbias
    nacida en lo incierto de la raza.

    Sí, los que llevamos el destino broquelado
    más allá del color de nuestro sexo,
    más allá de las voces de la herencia,
    más allá del dolor de nuestro grito.

    Sí, iremos cantando, cantando,
    como si germinaran las palabras
    y no fuera prestado nuestro aliento;
    como si en verdad la luz nos recubriera
    y no tocara la muerte a nuestra puerta.

    Desde el corazón al alma
    nos vemos royendo nuestras propias ansias,
    nosotros, los seres de la tarde aniquilada,
    los del perdido otoño, los del viento,
    los que llevamos nuestra vida
    más atada a los cielos que a la tierra
    y que vamos cantando, desde siempre, cantando.

    de Cariátides (1.967)

     

     

               XLVII

        Y acaso lleguen a mí las revelaciones
        o las visiones de un profeta increíble
        o corra en mis venas la sangre de profetas terribles
        o la angustia del dios desconocido
        que venga resucitando en mis palabras
        y cante con la alegría y la tristeza
        de nuevos salmos y dolorosas aguas.
       
        Y es que los poetas poseemos el salmo o la luz
        o somos fariseos o demonios
        o lo somos todo o la nada vagando sobre el iris
        como espuma disuelta entre la sangre
        y arena que vuela por los cuatro horizontes
        o la fiebre del ángel que decapita melodías y geranios.

     

                                                 de Poemas de arena (1.988)

     

    Vídeo Sonrisa Suave.  Poesía de Isabel de Los ángeles Ruano Música: D. Marín IAR Pájaro Jaguar Records http://www.youtube.com/watch?v=uw0WhXGg8yI

     

     

     

     

     

    Ver Poetas centroamericanos: Carlos Martínez Rivas – Guatemala- http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!581.entry

    November 25

    Poetas centroamericanos: Carlos Martínez Rivas – Guatemala-

     Pájaro relojero. Poetas centroamericanos. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores Barcelona, 2009

    Trece poetas centroamericanos: Salomón de la Selva, Luis Cardoza y Aragón, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Otto-Raúl González, Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas, Claribel Alegría, Ernesto Cardenal, Roque Dalton, Alfonso Kijadurías e Isabel de los Ángeles Ruano.

     

    Carlos Martínez Rivas (Guatemala. 1.924-1.998)

    Versificar

     

    Versificar Fijar Comunicar.

     

    Versificar:

    Hacer y hacer ver lo verdadero.

     

    Fijar:

    Dar la imagen. La exactitud del hecho.

     

    Comunicar: trato directo.

    Del dicho al hecho sin trecho.

     

    FUNCIÓN DEL VERSO.           

     de Varia (1.994)

     

     

    TRÈS sec eu demi sec mais sec quand même

     

    No se hace con palabras sino con

    letras Estricto el número el

    engarce dientes en unas

    fauces Esplendor de

    sistema molar En tal

    forma ajustado que

    no pueda

    en-

    trár-

    se-

    le

    el

    a-

    gua

    ni

    sa-

    lir-

    sele la

    sangre: el poema

     

    de Infierno de cielo y antes y después ( 1.999)

     

     

     

     

    Ver Poetas centroamericanos: Isabel de los Ángeles Ruano Guatemala http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!586.entry

     

    November 18

    Vivir sin poesía. La insensatez y la dicha. Peter Handke

    Vivir sin poesía. Poesía completa 1965-2007.
    Traducción Sandra Santana. Bartleby Editores. Madrid, 2009

    Fragmentos de La insensatez y la dicha

     

    Un frío día de invierno, indescriptible,

    cuando no quiere clarear ni oscurecer,

    los ojos no quieren abrirse ni cerrarse,

    y las miradas confiadas no recuerdan ya

    la antigua confianza en el mundo,

    pero tampoco traen como las nuevas miradas,

    un sentimiento para el mundo, por arte de magia,

    el sentimiento poético de la dualidad-.

    Cuando no hay un “sí” ni un “pero”,

    ya no hay un “por entonces” y todavía no hay un “después”

    el amanecer se olvida

    y la tarde es inimaginable.

     

    (…)

     

    Alguien se ha quedado parado en medio de la calle

    y ahora no puede seguir avanzando:

    no sólo él está quieto,

    también todo lo que le rodea,

    de modo que tiene la impresión de que continúa avanzando

    y también de que avanza todo lo demás.

    Pero tan sólo finge caminar;

    y también es fingida

    la mirada con la que contempla el horizonte

    al final de la calle;

     

    (…)

     

    ¿Hacia dónde debemos mirar?

    ¿Dónde pervive aún la última contradicción?

    ¿Dónde está la visión que nos devuelva a la vida?

    Pero todas las preguntas se han vuelto retóricas,

    recuerdos expertos para verdaderas preguntas,

    y los labios, porque las preguntan no se formulan en serio,

    se mueven teatralmente con ellas

    y se contraen hacia atrás al tocarse:

    de tal modo se han dado ya la vuelta  las propias partes del cuerpo

    hacia un mundo exterior hostil

    donde todo se divide en objetos

    que se repelen entre sí.

    Sí, todo se ha vuelto un penetrante mundo exterior en este estado,

    y en el cráneo abierto se hincha en la corriente de aire

    un algo nada apetitoso

    llamado cerebro.

     

     

    ver también

     

    Ver Vivir sin poesía. El mundo interior del mundo exterior del mundo interior. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!555.entry

    y Vivir sin poesía. El fin de deambular. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!563.entry

    Vivir sin poesía. Poema a la duración. Peter Handke http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!570.entry
    November 14

    La muchacha ausente y Más islas, de Eiléan Ní Chuilleanáin

     No soy tu musa. Antología de poetas irlandesas contemporáneas(1). Torremozas. 2.008. Traducción de Carlota Caulfield

    Los dos primeros poemas de Eiléan Ní Chuilleanáin que aparecen en No soy tu musa son La muchacha ausente y Más islas.

     

    Eiléan Ní Chuilleanáin (CorK. 1.942)

     

    La muchacha ausente

     

    La muchacha ausente se hace

    Visible gracias a su silencio

    Sentada en la sala de la corte junto a la ventana

    Una mejilla contra el cristal.

     

    La gente pasa a su lado sin hacer ruido

    Y cuando tratan de ver su cara

    Sólo pueden ver el reloj detrás de su cráneo;

     

    Su pelo cano ciega sus ojos

    Y la noche se apresura en los cristales de la ventana,

     

    Ella puede sentir la frialdad del cristal

    Pero no tiene tiempo para penas

    Busca una memoria perdida con músculo y sangre—

    Extraña sus ligamentos y la médula de sus huesos.

     

    El reloj parlotea; sin corazón palpitante

    Pulmón o pecho ¿cómo puede ella dar la hora?

    Su piel se ensombrece

    Donde una vez resplandeció el sol de la mañana.

     

     

     

    Más islas

     

    Una niña temerosa de hombros
    Secos iluminados por la luna, ve un arroyo profundo
    Una piedra, un nudo en la corriente.
    Siente el jadeo de barcos hundidos,
    Cuervos marinos y faros.

    Cuando crece detesta los aeropuertos
    Pero siente el mar en las ondas de su pelo
     Y* icebergs en una tormenta de limonada.

    Sabe que hay algunas islas que el mar evita.
    Botes que al abandonar la línea de la costa son empujados lejos
    Por fuertes corrientes, extensos bancos de caballas.
    Un hombre, subido en lo alto de sus oscuras rocas
    Pide ayuda a gritos, una campana tañendo
    Puede avisar cientos de mareas altas
    Y no ser oída, no hacer eco
    Hasta que una gaviota herida, aplastada sobre las piedras
    Toque la dura tierra, o el primer fuego
    Encendido por un náufrago corte la oscuridad
    liberando el silencio.

     

    * puede ser una errata del libro -Y por E-

     

    (1) de esta antología y con el oteador rip (VIII):

    Eavan Boland, poeta irlandesa contemporánea http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!351.entry

     

     
    November 10

    Vivir sin poesía. Poema a la duración. Peter Handke

     Handke, por Isolde Ohlbaum

    El Poema a la duración (1986) de Peter Handke es el tercer libro incluido ahora en Vivir sin poesía.

    En la biblioteca babiana estaba ya el que Lumen publicó en 1.991, traducido por Eustaquio Barjau que en el prólogo avanza que la duración que aborda Handke no es la del tiempo medido, es el tiempo de la conciencia ( Henri Bergson, La durée *).

     

    Algunos fragmentos del poema:

     

    (…)

    No, la duración es un sentimiento,

    el más efímero de todos los sentimientos;

    a menudo pasaba más rápido que un instante,

    imprevisible, ingobernable,

    inasible, inmensurable.

     

    (…)

    y pude entonces explicar con palabras el sentimiento de la duración

    como un acontecimiento que consiste en estar atento,

    un acontecimiento que consiste en percatarse,

    un acontecimiento que consiste en ser abrazado,

    un acontecimiento que consiste en ser atrapado,

    ¿atrapado por qué?, por un sol suplementario,

    por un viento refrescante,

    por un acorde silencioso, dulce,

    que afina y pone de acuerdo todas las disonancias.

     

    (…)

    No es necesario quizás decir

    que ninguna duración sale

    de las catástrofes diarias,

    de las contrariedades que se repiten,

    de las luchas que vuelven a encender de un modo renovado,

    del cómputo de las víctimas.

     

    (…)

    todo esto, es verdad, no pasa

    - no pasará nunca, no terminará jamás-,

    pero no tiene fuerza de duración ninguna,

    no emite el agradable calor de la duración,

    no da el consuelo de la duración.

     

    (…)

    Es verdad que viene de las cotidianeidades

    practicadas a lo largo de los años

    sin embargo es independiente de la permanencia en un lugar

    y de los caminos habituales conocidos.

     

    (...)

    El poema de la duración es un poema de amor.

    Trata de un flechazo,

    al que siguieron luego muchos flechazos como éste.

    Y este amor

    no tiene la duración en ningún acto concreto,

    más bien en un antes y un después

    en el que, por el nuevo sentido del tiempo que depara el amor,

    el antes era el después

    y el después el antes.

    Nos habíamos unido

    antes de unirnos;

    seguimos uniéndonos

    después de habernos unido,

    y de este modo, años y años, estuvimos

    cadera con cadera, aliento en aliento,

    uno al lado del otro.

     

    (...)

    Pero seguir siendo amigo de ti mismo, a lo largo de los años,

    es algo que también puede darte la duración.

    Poder mirarme de modo amable a los ojos

    es a veces una absolución.

     

    (…)

    donde los gatos trazan sus huellas

    en la espesa nieve y la alta hierba;

    oyendo desde direcciones distintas, según el viento,

    el silbido y el traqueteo

    de los trenes que atraviesan el llano.

     

    Duración, mi calma y mi paz.

    Duración, mi lugar de descanso.

     

    (…)

    La duración es mi relevo,

    me deja marchar y me deja ser.

    Animado por la duración

    soy también aquellos otros

    que antes que yo estuvieron ya junto al lago de Griffen,

    que, después de mí, darán vueltas  a la Porte d´Auteuil,

    (…)

     

    De interés Peter Handke: Una escritura de la duración, por Vicente Huici en http://www.uned.es/ca-bergara/ppropias/vhuici/Phd.htm

     

    Ver Vivir sin poesía. El mundo interior del mundo exterior del mundo interior. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!555.entry

    y Vivir sin poesía. El fin de deambular. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!563.entry

    Vivir sin poesía. La insensatez y la dicha. Peter Handke http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!576.entry

     

     

    November 06

    Poemas de TIC TAC, TOC TOC , de Isabel García Mellado

     TIC TAC, TOC TOC. Editorial Ya lo dijo  Casimiro Parker. Madrid 2.009

    Isabel García Mellado (Madrid. 1.977)

    su blog  TIC TAC, TOC TOC http://laotrapequenyita.blogspot.com/ y la editorial http://www.yalodijocasimiroparker.es/

     

    las piedras se desmenuzan como flores

     

    cuando me acercas la barba a la mano

     

    y cierras los ojos

     

    y soy capaz de sentir

     

    a los minutos reventando entre nosotros

     

    silenciosos como pompas.

     

    abominé de jugar a las casitas perfectas

     

    las hipotecas, los hijos

     

    los cuentos de hadas

     

    abominé de dejar de echarme la siesta

     

    cuando me diera la gana.

     

    pero tú

     

    acercas la barba a mi mano y a través de tu piel

     

    siento el mundo contenido en mi lengua

     

    y me quiero volver trenza de tus canas

     

    y permiso de tus treguas

     

    y reconozco en ti el destino

     

    de esa carta que empecé sin conocerte.

     

    y me vuelvo más noble

     

    y desmenuzo las piedras

     

    porque me vuelves más noble

     

    para tragarme las flores

     

    y afianzarme en la fiereza de lo que soy

     

    siempre que te tengo cerca.

     

     

    de Antes de la guerra, página 64

     

     

    * *

    Traducir la niebla

    es lo que hago

    cuando dejan de sonar los árboles

    dentro de mi silencio.

     

    de Mi patio de atrás, página 100

     

    No alcanzar las palabras

    que se ocultan tras las piedras color blanco

    es querer seguir andando todas las direcciones

    invirtiendo nuestras manos en el intento

    de no alcanzar nunca las palabras color blanco

    que se ocultan tras las piedras

    para poder seguir andando.

     

    de Mi patio de atrás, página 101

     

    November 01

    Vivir sin poesía. El fin de deambular. Peter Handke

    El fin de deambular (1.977, y apuntes de 1.9 77 al 2.005) es el segundo libro incluido en Vivir sin poesía.

     

    Poemas de El fin de deambular:

     

    Estoy,  mientras estoy aquí, en otra parte…

    Delante o detrás,

    en otra parte, un segundo yo:

    la inquietud, un no-mismo.

    Estoy sólo aquí.

    Estoy sólo ahora:

    la calma misma

     

    página  299

     

     

    Ninguna parte de mí toca ya ninguna otra parte,

    ni los dedos del pie los dedos del pie

    ni la pierna la pierna

    ni el brazo la cabeza

    ni los dedos los dedos

    ni el labio el labio…

    sólo el párpado el ojo:

    paz.

     

    página  303 

                                   

     

    Luna llena

    Escarcha en la hierba

    Estrella de la mañana

    Rumor de trenes

    Resplandor en la ventana

    Silbido de gas

    Ruido de gato

    Metrópoli

     

    página  311         

                       

     

    Jornada en un jardín de estío

     

    Por la tarde caen un par de hojas

    de la acacia.

    Y por la noche se balancea la lámpara

    en el comedor vacío.

     

    página 345    

                             

     

    El murmurar del árbol estival.

    El crujir del árbol otoñal.

    El crepitar del árbol invernal.

     

    página 359     

     

    No hay nadie aquí     

     

    La lentitud habla con los objetos de la lentitud.

    Habla con la luz de los objetos de la lentitud.    

    Habla con los objetos a la luz de la lentitud.

     

     página 361               

     

     

    El fin de deambular

     

    3

    Hacemos como si la soledad fuera un problema.

    Tal vez es una idea fija:

    como el miedo a morir en verano,

    cuando más rápido llega la putrefacción.

                                                 página 379

    10

    Eh, tú en la esquina de la calle:

    conocemos entretanto

    la historia de la soledad del hombre moderno.

    Ahora desaparece también tú

    de las ventosas esquinas de la noche.

                                                página 383

    17

    Peregrino con los ojos ciegos de dolor.

    Antes de ser reconocido

    por los que pasean cambiando de orilla:

    concentrado frente a la máquina de escribir

    retengo tu intervalo de tiempo

    no confirmado oficialmente.

    Mis palabras permanecen allí imperturbables

    para ti

    sin mí.

                                                            páginas 387-9

     

     

    Ver  Vivir sin poesía. El mundo interior del mundo exterior del mundo interior. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!555.entry

    Vivir sin poesía. Poema a la duración. Peter Handke

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    Vivir sin poesía. La insensatez y la dicha. Peter Handke http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!576.entry

     

     

     

    October 28

    Tomás, relato de Pedro Padilla

     

    Tomás

    Al pozo de los ojos de Elena,

    Por ahogar la soledad

     

     

    No tenía otra intención que la de alcanzar la cocina sin que nadie se percatara. Había terminado mis deberes y de repente, el antojo de alguna chuchería que llevarme a la boca. Podía evitar las prohibiciones de mamá siempre que lograra adelantarme a su sentencia. Y es que lo último por lo que quería pasar era por tener que comerme una pieza de fruta. De ahí que me viera deslizándome por el pasillo hacia la cocina tratando de hacer el menor ruido posible. Pese a ello, no pude más que oír la conversación.

    El televisor apagado indicaba la importancia de lo que hablaban y a su vez facilitaba la escucha de los susurros. Discutían acerca de mí. Mamá de pie le contaba a papá, quien permanecía silencioso. No logré verlo, pero lo imaginaba sentado en su sofá, dibujando garabatos de humo con un cigarro entre los dedos. Acariciaría con seriedad el gris incipiente de su barba, mirando a mamá como si la bruma del tabaco la ocultara. En la última reunión con los profesores, éstos habían alertado a mamá acerca de alguna de mis amistades. Sin saber realmente el qué, noté la sensación a la altura del pecho de que algo estaba mal. No quería seguir oyendo unas palabras que sabía que precisamente pretendían excluirme. Decidí dejar de oír la conversación y volver rápidamente hacia el cobijo de mi habitación.

    De camino, oí el sonido del timbre. Hacía tiempo que papá me había dado permiso para abrir la puerta de la calle. A duras penas, pues casi no alcanzaba, me asomé por la mirilla; una de las condiciones que papá me había impuesto. Detrás de la puerta mi amigo Tomás, el mismo al que sin nombrarlo sabía que se dirigían las acusaciones que los maestros habían hecho a mis padres. Traté de imaginar el motivo. Recordé que seguía consiguiendo buenas notas, me lavaba las manos antes de cada comida y no había desobedecido las órdenes de mis padres más de lo normal. No entendía en qué podía resultar perjudicial para mí.

    Mis papás seguían enfrascados en su conversación, así que deduje que no habían oído el golpe del timbre. No di opción a que volviera a sonar. Abrí atropelladamente la puerta y a toda prisa, Tomás y yo, subimos la escalera hacia mi habitación. Nadie había visto entrar en la casa a Tomás, por lo que podríamos jugar juntos toda la tarde. Mientras tanto, mis papás creerían que seguiría atareado con mis quehaceres del colegio.

     

    Sólo con mirar sus pequeños ojos, sabía cuánto le gustaba a Tomás jugar en mi habitación. Los armarios, me había dicho, contenían todos los juguetes que le hubiese gustado tener. Llevábamos un buen rato jugando con los cromos de futbolistas, cuando mamá me llamó para merendar. Le pedí a Tomás que esperara un momento. Bajé los escalones de dos en dos y casi sin respirar, me tomé el vaso de leche; del plato de las galletas sólo me comí una. El resto las guardé en uno de mis bolsillos. Cuando volví a mi habitación, Tomás se entretenía con uno de mis juguetes favoritos, el barco pirata. Generalmente no dejaba que ningún niño lo cogiera. El único capitán que podía comandarlo era yo. Pero en esta ocasión dejé que Tomás se hiciera con sus riendas. De mi bolsillo saqué las galletas, muchas a trocitos. Olían a plastilina. Se las ofrecí a Tomás que dejó de jugar con el barco pirata y sin decir palabra se quedó mirándome fijamente.

    No le hacía falta nada más. Sabía que algo me ocurría. Desde aquel momento, siempre he pensado que lo que diferencia a los buenos amigos del resto, es que no les hacen falta que les cuentes algo para que lo sepan. Por mucho que lo intenté, me fue imposible resistir el ceño fruncido con el que Tomás respondió a mi silencio. No tuve más remedio que hacerle partícipe de todo lo que había oído cuando en busca de alguna chuche iba de camino a la cocina.

     

    Apenas terminé de contar lo que había oído, Tomás no se lo pensó e  hizo ademán de marcharse. Tuve que agarrarlo por la manga del jersey para evitarlo. ¿de qué argumentos podía valerme para que se quedara? Noté que con una nueva mirada, dirigía sus ojos a las pilas de juguetes que atestaban los armarios. Percibía mi habitación como un extraño. Pese a que era lo último que deseaba, comprendí que lo mejor era que Tomás se marchase. Al menos, le pedí que termináramos de jugar aquella tarde. Nadie sabía de su presencia en mi habitación y aún los labios de los adultos no habían dejado escapar ninguna prohibición. Con las lágrimas bailando en sus pequeños ojos guardó silencio. Lo que interpreté como que accedía a mis ruegos. No importaba lo que se interpusiera entre nosotros, tendríamos los recreos para mantener nuestra amistad. Supongo que fue la manera de prometernos amistad eterna. Aunque callé, cuando pensé que los mismos maestros que habían alertado a mamá, podrían convertirse en sus ojos. Si mi amigo vislumbró en mi mirada esa duda, también la guardo para sí mismo.

    Quizá porque sería la última tarde que pasaríamos entre aquellas cuatro paredes que habían forjado nuestra amistad, nos divertimos como pocos días. Incluso, alguna vez me pareció escuchar a mamá interesarse por nuestra risa. Sólo su llamada cuando la cena estaba lista, nos devolvió bruscamente a la realidad. No recuerdo con la excusa que entretuve a mis papás en el salón, pero mientras tanto, Tomás se marchaba, sin que nadie llegara a saber que aquella tarde la habíamos pasado juntos. Antes de lavarme las manos para cenar cerré la puerta que Tomás había dejado abierta.

                Después de cenar, me cepillé los dientes y mamá me llevó a la cama. Aquella noche tampoco podría papá contarme uno de sus cuentos. Mamá me arropó hasta cubrirme la boca con las mantas y se interesó por mis deberes de aquel día. Hablamos un rato, tras el cual se levantó, me besó en la frente como todas las noches y apuntó con su cuerpo hacia la puerta de mi habitación.

                - Mamá.- La llamé cuando ya había iniciado la marcha. Me era imposible dejar de pensar en Tomás.

                - Si, hijo.- Giró su cuerpo para dirigirse a mí

                Por mucho que lo deseaba, no podía desvelar a mis padres el secreto del que ellos habían hablado en mi ausencia.

                - Buenas noches, mamá.

                - Que descanses, campeón.

                Con su mano acarició mi frente, lo poco que la manta dejaba descubierto. Su mano parecía haberse despojado de la suavidad con la que la recordaba. Aquella noche me pilló distraído el sueño mientras trataba de desvelar el misterio que el eco de la palabra Tomás acababa de adoptar.

     

                En clase Tomás se mantuvo más ensimismado que de costumbre. Parecía no llegar a verme cuando la profesora se daba la vuelta para escribir en la pizarra y con mi sonrisa intentaba hacer de sonajero a su alegría. Sonó la campana del recreo y la algarabía de niños que buscaba su bocadillo en el recreo hizo que perdiera la pista de mi amigo. Durante un rato traté de encontrarlo. Sin embargo, pronto perdí las ganas de dar con él y, sin sentimiento alguno de culpa, acabé jugando al fútbol con compañeros de clase. Me sentía enfadado. No entendía su actitud melancólica en clase, ni que hubiese hecho por perderse durante el recreo. Por ello, tomé la decisión de no preguntar al resto de los compañeros si sabían algo de Tomás.

    Acabado el rato del recreo, volvimos a clase. Allí estaba Tomás, aunque en todo momento ambos evitamos que nuestras miradas se cruzaran. Por suerte, no tardó en volver a sonar la campana, en esta ocasión para indicar que las clases llegaban a término. No nos pilló por sorpresa. Minutos antes, todos los alumnos esperábamos con los bártulos recogidos, los cuadernos en las maletas y el chaquetón entre la mesa y los muslos. Estaba en juego nada menos que llegar el primero a la meta que eran las madres, las tatas o los abuelos que esperaban tras la verja del colegio para llevarnos a casa. Como un día más, se repetía el ritual en el momento en el que sonaba la campana. El trajín de las sillas que se arrastraban, los gritos de los niños que ahogaban la voz de la misma maestra; quien hacía tiempo se había abandonado en su lucha por que la dejáramos terminar antes de emprender la huida de clase.

     

    Preocupado por ser el primero en llegar, no giré la cabeza atrás hasta que llegué a donde mamá me esperaba. Sólo cuando me dio un beso casi sin prestarme atención y me di cuenta de que con una mirada extraña buscaba a alguien entre la marabunta que emanaba de las puerta del colegio, no reconocí el sentimiento de culpa que me inundaba. Había hecho la carrera sin contar con mi amigo Tomás. Desde que recordaba, cada día habíamos repetido la carrera sólo para batirnos el uno al otro. Mientras mamá, quien parecía no haber encontrado lo que buscaba, me llevaba de la mano hacia casa, traté de encontrar entre el gentío a Tomás.

    Una vez terminé de comer, hice mis deberes y empecé a jugar solo en mi habitación, sintiéndome despojado de algo. Incluso cuando mamá subió con un vaso de leche y unas galletas, algo extraño notó en mí. Con cariño, se ofreció a hacer la merienda a algún amigo que quisiera invitar esa tarde. Pensé en Tomás, pero recordé que ambos habíamos convenido que lo mejor era que no volviese a invadir el universo de mi habitación. Tuve por tanto que responder con tristeza que no quería invitar a nadie.

     

     

     

    Al día siguiente, acudí al colegio con la firme intención de hacer las paces con Tomás. Desconocía lo que le había ocurrido, pero sobre todo necesitaba de su compañía. El tiempo se detuvo en el instante en que la profesora inició la clase a los alumnos que ocupaban su banca. Tomás aún no había aparecido. No me hacía falta más. Sabía que no volvería a verlo durante aquel día, ni en los que vendrían. Poco a poco comencé a notar una apatía que protocolariamente fue alertada a mamá por los maestros. Preocupada me llevó al médico, quien no supo diagnosticar lo que me ocurría. Sin que conociese la razón, en mí surgió una actitud rebelde que ni yo mismo podía controlar. Crucé reproches con mis padres. La noche me alcanzó llorando en mi habitación con la luz apagada.

                Pocos días después de desaparecer Tomás, me encontré, casi sin darme cuenta, con las vacaciones de Semana Santa. A pesar de la situación en la que me encontraba, había logrado unas notas excelentes. Por ello, papá no dudó en comprarme todo lo que le pedí, aunque poco tuviesen que ver con lo que realmente quería. De vacaciones nos marchamos a un hotel bonito alejado del mundanal ruido. Eso dijo papá. Para mí no fue más que la constatación de la soledad de la que me sentía preso.

                Porque al hotel marchamos los tres solos. Papá y mamá se convertían en desconocidos cuando se encontraban ajenos a la rutina del trabajo y las obligaciones, de las facturas, de la casa, del colegio. Ahora que podían hablar con cierta tranquilidad parecían quedarse sin temas a los recurrir. Mamá pasaba el tiempo silenciosa en el borde de la piscina a la caza de algún rayo de sol. A veces escuchaba su llanto entre los ecos de las paredes frías del cuarto de baño. Igualmente, papá andaba atrapado entre las hojas del periódico, colgado del teléfono móvil o de su ordenador portátil, impermeable a cuanto hacía para reclamar su atención. Pese a que mataba las horas de exploración por los rincones del hotel, sólo conseguí acercarme a niños más pequeños entre los que me sentía ajeno. En cambio, otros más mayores huían de mi presencia. Por ello, recurría más de lo habitual al ensimismamiento del que no descansaba ni siquiera mientras dormía. Por aquella época caía constantemente en el pozo de sueños en los que Tomás hacía acto de presencia. Sólo sabía que despertaba porque tras ellos resultaba solo en la cama, cubierto de sudor y con la sensación de que había estado de una forma más fidedigna que la real junto a mi mejor amigo. Porque en los sueños se repetía constantemente la sensación de realidad que fuera de ellos nunca he llegado a plantearme, al darla por hecha. Hubo momentos en los que dudé si hablarle a mamá de Tomás, de la necesidad que tenía de él. Nunca encontraba el momento oportuno de vencer el miedo que me producía el secreto que conocía.

               

                Sabía lo que a su vez conllevaba. Aún así, esperaba con ansiedad el regreso de las clases. Una parte de mí me arrastraba incontrolablemente al reflejo de Tomás. Quería pensar que había estado unos días enfermo y que durante las vacaciones ya se habría recuperado. No obstante, una voz interior nunca se aburría de repetir que mis deseos no se verían cumplidos. Así fue. El inicio de las clases regresó contagiado por el vacío de los días con los que terminaron. Mamá, que no se acostumbraba al nuevo carácter al que me veía abocado, no cejaba en su interés acerca de mí; aunque en esta ocasión evitó el contraataque de mi rebeldía. Conforme transcurría el tiempo se me volvía más complicado deshacerme de las redes que me arrastraban hacia mi propio interior.

                El tiempo posterior a aquellos días lo recuerdo como una conglomeración de días idénticos los unos a los otros. Sin que me diera cuenta, poco a poco la ausencia de Tomás fue haciéndose más y más presente. Aunque materialmente no compartiese con él mi tiempo, pensaba que seguía junto a mí. Incluso, recuerdo haber guardado galletas en mis bolsillos, imaginarme el trazo de su sonrisa con la que habría correspondido a mis buenas notas, o contar con él para los nuevos juegos con los que papá regresaba de sus cada vez más frecuentes viajes. Aunque no estaba cerca, Tomás continuaba siendo partícipe de mi vida.

     

                Sin nada mejor que hacer, me entretenía con mis deberes del cole. De repente, me asaltaron unos golpes que llamaban a la puerta. Mi pecho se desarboló y en los pocos segundos en que tardó en abrirse la puerta, mi imaginación dibujó el final feliz tal como habría deseado. Sin embargo, era mamá quien venía a buscarme a mi habitación. Ella y papá querían conversar conmigo. Bajé inmediatamente. Ambos esperaban sentados en el salón. La tele apagada. Papá envolvía el ambiente con lazos de humo, como en las ocasiones importantes. Fue mamá la que rompió el silencio y la única que llegó a hablar. Dio amplios rodeos, mientras tanto, papá y yo asentíamos en silencio, como si ninguno de los dos estuviese en ese momento en el salón de casa. Todo esa parafernalia sirvió para se me abrieran las puertas de casa y, pese a un toque de queda, permitirme salir a la calle a jugar con mis amigos. Aunque pronto aprendí a aprovechar esa reciente libertad con todas mis energías, en ese momento no supe mostrar entusiasmo alguno.

                Sin embargo, no tardarían en cambiar la dinámica de mis días. Tan pronto como terminaba de comer iba corriendo a mi habitación. Cuanto antes terminara los deberes, antes podría reunirme con mis nuevos amigos en la calle. Algunas veces, incluso los dejaba a medio terminar. Todo por ese mundo a estrenar que se desplegaba ante mí y que sabía saborear al mantenerme lo suficientemente ajeno a él.

     

                Había quedado con mis amigos y ya iba a llegar tarde. Unas ecuaciones irresolubles tenían la culpa. Mientras desmadejaba operaciones aritméticas unos ruidos me distrajeron. Aún era pronto para que mamá subiera la merienda. Quise continuar con las mates, pero el ruido se volvió a repetir. Cuando miré tras la puerta, encontré a un Tomás con la mirada dubitativa. No hubo preguntas, ni reproches, ni justificaciones. La situación no había sufrido ninguna modificación. Ajenos, reactivamos en secreto nuestra amistad con juegos infinitos en mi habitación.

                Sentí entonces el renacer de la mejor etapa de nuestras vidas. Tomás había dejado de acudir al colegio, pero un par de veces por semana me visitaba en mi habitación, sin que nadie nunca llegara a enterarse. Aquella fue la primera de una larga lista de decisiones propias que no siempre concordaban con lo que mis padres querían para mí y que no tardaron en convertir, las pocas cenas que hacíamos los tres juntos, en una batalla de recriminaciones en las que matábamos para no morir.

                Aunque disfrutaba de los ratos con Tomás me sentía liberado de su necesidad. Nunca guardé un segundo de espera. Terminados los deberes corría en busca de mis amigos sin que su ausencia me arrastrara en su espera. Los sabía en uno de los bancos, junto al multicine, citándonos con chicas y repitiendo, sin saber por qué, los patrones de chicos mayores que nosotros. Nunca les hablé de Tomás, como a mi mejor amigo le guardaba silencio de todo lo concerniente a mis nuevos amigos.

     

                La mañana de un día cualquiera desperté un poco antes de lo habitual. La ventana dejaba filtrar el amanecer como un puzzle inconcluso. Siguiendo una estela invisible llegué ante el espejo del cuarto de baño. Encendí las luces y al enfrentarme ante mi imagen, me encontré no como un niño, sino como uno de los mayores a los que desde hacía un tiempo imitaba mecánicamente. Después de aquella mañana, aunque nunca lo olvidé, Tomás, mi amigo invisible, jamás volvió a aparecer.

     

     

    Marzo de 2009

     

    Pedro Padilla, con Tomás, ha sido el primer finalista del X concurso de relatos Gloria Fuertes.

     

    Publicado por el Ayuntamiento de La Rinconada. 2.009

     

     Felicidades de nuevo, poeta ;)

     

    También en BabiaS dos relatos más suyos:

     …Días, horas, minutos, segundos… http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!253.entry

    El daguerrotipo de las hermanas Gutiérrez Vidal

    http://desdebabia.spaces.live.com/blog/cns!84C6F33AC3CBDB38!1943.entry

     

    y el poema Calma – desde Palabras que mojan-

    http://desdebabia.spaces.live.com/blog/cns!84C6F33AC3CBDB38!2776.entry

     
    October 22

    Vivir sin poesía. El mundo interior del mundo exterior del mundo interior. Peter Handke

    Vivir sin poesía. Poesía completa 1965-2007.
    Traducción Sandra Santana. Bartleby Editores. Madrid, 2009

    Peter Handke (Austria. 1.942)

    El mundo interior del mundo exterior del mundo interior.

    En este primer libro (1969) juega, y se arriesga, con los límites de las palabras. La escritura y el pensamiento en los bordes, un poeta en el trapecio.

     

     

                                                                                               7. El límite de las palabras I

                                                                                 La palabra "periferia"  :  el límite de la ciudad

                                                                               La palabra "pendiente"  : el límite de la montaña

                                                                              La palabra "zanja"            :     el límite del sembrado
                                                                             La palabra "mancha"        :      el límite de la limpieza
                                                                            La palabra "linde"              :            el límite del campo  

                                                                           La palabra "acera"              :              el límite de la calle  

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      
                                                                                     La palabra "esquela: el límite de la tristeza

                                                                                                                                                                         

                                                                                                                                                               página 69

     

    28. El límite de las palabras II

    Nos sentamos al borde del camino y hablamos.
    Lo peor ha pasado ya hace tiempo, porque en el borde

    del glaciar reposan los cadáveres.

    ¿Quién está en la linde del campo, en el arcén de la carretera?
    ¿Cary Grant?
    Al borde de la lápida, layado por la laya, un gusano blanco.
    El borde de la mancha ya está seco.
    Hace un frío intenso y las heridas del capitán Scott comienzan

    a supurar por el borde.
    Al límite del agotamiento, todos pronunciamos oraciones simples.
    En los bordes de los bolsillos de los muertos, las uñas de
    los saqueadores encuentran un límite.
    Nos sentamos al borde del camino, en la linde del
    campo, y hablamos y hablamos.
    Donde debería estar el límite de las palabras comienza a
    arder el follaje en los bordes, y las palabras se retuercen
    sobre sí mismas de modo infinitamente lento:
    “¡Estas franjas negras!”.
    Estos límites de la tristeza.

                                         

                                                                              página 203

     

     

      

    Vivir sin poesía. El fin de deambular. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!563.entry

     

    Vivir sin poesía. Poema a la duración. Peter Handke

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!570.entry

     

    Vivir sin poesía. La insensatez y la dicha. Peter Handke http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!576.entry

             

     
    October 16

    Aproximación al amor y Platón aconseja a un guardián de la república, de Alberto Tesán

      Alberto Tesán (Santa Perpètua de Mogoda. Barcelona. 1.971)

    DetrasDeLaValla dejó Tierra, de Piedras de agua, en http://insolitosjp.blogspot.com/search/label/ALBERTO%20TES%C3%81N

    del mismo libro, y también recogido por Joaquín Piqueras en su Literatura no domesticada:

     

    Aproximación al amor

    Se parece al infierno.

    O a la idea de infierno que tenemos.

    Compartir una cama, o comer en familia.

    Y las letras del piso, y el bostezo nocturno.

    Todo lo que nos castra y nos domina.

    Vivir según las reglas de este juego

    que ya empieza a aburrirnos.

    Y habitar el silencio.

    Y escuchar la tormenta con los ojos cerrados.

    Salir al aire azul de la mañana

    y pensar en la muerte como algo confortable,

    una salida digna a tanto despropósito,

    un final necesario para tanta miseria.

    .

    Y todo lo resume una palabra.

    de Piedras de agua

    de Piedras de agua: Dinero y resaca del tercer aniversario http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2008/03/alberto-tesn.html

    La culpa de todo http://minombre.es/joseluispiquero/2009/10/06/un-poema-de-alberto-tesan/

    Dinero y resaca del tercer aniversario http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com/2008/03/alberto-tesn.html

     

    …………………………………………………

    Platón aconseja a un guardián de la república

     

    Si a nuestra casa llega en pleno invierno

     

    Un poeta, guarécele del frío

     

    Temporal, dale trato amable y cama

     

    Y cuando se despierte que reciba

     

    Comida en abundancia. Mas escucha

     

    Atentamente: saciado el ignorante

     

    Debes mostrarle, firme, la salida

     

    Pues en sus ojos pueden verse sombras

     

    De un tiempo que es escarcha en la memoria.

     

    de El mismo hombre – anterior a Piedras de agua-

     

    de El mismo hombre Mujer fatal, de su libro anterior  http://www.elmundo.es/elmundolibro/especiales/2003/03/poetas/albertotesan.html

    Diciembre http://bohemika.blogcindario.com/2005/12/00480-alberto-tesan.html

    y Domingo http://bohemika.blogcindario.com/2006/07/00907-alberto-tesan-ii.html

     

    Otros poemas: Fuera de juego http://elblogdeenriqueortiz.blogspot.com/2008/02/fuera-de-juego-de-alberto-tesn.html

     

     
    October 12

    Nazim Hikmet. Poemas Finales 1.963

     

    Poemas finales 1.963: En un instante miles de soles ardieron haciéndose pedazos y Sexta carta (Reportaje de Tanganica)

     

     

    En un instante miles de soles ardieron haciéndose pedazos

    el fragor de miles de estrellas convirtiéndose en polvo

    la tierra se abrió por la mitad

    un demonio saltó a los cielos

    un demonio con forma de hongo.

     

    Hemos derramado la sangre, nuestra sangre se derrama,

    ¿por qué destruimos, por qué nos destruyen?

    ¿Empezamos nosotros los primeros

    este juego infernal

    o fueron ellos?

    Tal vez ni ellos ni nosotros.

    Entonces, ¿quién lo empezó?

     

    Vine a una ciudad

    a pasearme por sus calles

    a saludar a su gente.

    No quedaban calles que pasear

    ni personas que saludar…

     

    Sexta carta, de Reportaje de Tanganica (En diez cartas)

     

    Esta mañana he contemplado el Océano Índico.

    Tengo que decirte un par de cosas sobre los océanos:

    El  océano contemplado desde la orilla no se diferencia del Mármara en alta mar.

    Lo que quiero decir es:

          Los océanos son como los grandes amores, Tulyakova,

                                         no son para contemplarlos

                                         sino para vivirlos.

     

    POEMAS FINALES. Últimos poemas II. 1962-1963. Ediciones del oriente y del mediterráneo en 2008, con traducción de Fernando García Burillo y Cagla Soykan.

     

     

     

    Ver Nazim Hikmet. Poemas Finales 1.962 http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!546.entry

     

     

     

     

     

    October 09

    Nazim Hikmet. Poemas Finales 1.962

     

    POEMAS FINALES. Últimos poemas II. 1962-1963. Ediciones del oriente y del mediterráneo en 2008, traducción de Fernando García Burillo y Cagla Soykan

    .

    Nazim Hikmet (Turquía, 1.902-1.963)

     

    Poemas finales 1.962: Tengo que escribir algo, A los escritores de Asia y África y El pozo Gayya

     

    Tengo que escribir algo

    Tengo que escribir algo cien por cien verdadero

    Tengo que escribir algo

                                           sin pensarlo

    el humo de cigarro

    amor mío no me hagas sufrir

    Tengo que escribir algo

    no de lo que veo encima de mi mesa

    tampoco de mis dedos

    Tengo que escribir algo

                                         encontrar algo dentro de mí

    tengo que echar un cubo al pozo que llevo dentro y sacar agua

     

     

    A los escritores de Asia y África

     

    Hermanos

    no os fijéis en mis cabellos rubios

    yo soy asiático

    no os fijéis en mis ojos azules

    yo soy africano

    allá en mi tierra la sombra de los árboles no cae al pie de los troncos

                                                 lo mismo que en la vuestra

    allá en mi tierra el pan está en la boca del león

                           los dragones duermen al pie de las fuentes

                          y la gente muere sin cumplir los cincuenta

                                                lo mismo que en la vuestra

    no os fijéis en mis cabellos rubios

    yo soy asiático

    no os fijéis en mis ojos azules

    yo soy africano

    el ochenta por ciento de mi gente no sabe ni leer ni escribir

    pero los poemas van de boca en boca y se convierten en canciones

    allá en mi tierra los poemas pueden transformarse en banderas

                                               lo mismo que en la vuestra

    hermanos

    nuestros poemas sumados a nuestros famélicos bueyes

                                             tienen que ser capaces de labrar la tierra

    tienen que ser capaces de penetrar hasta las rodillas

                                                                en las ciénagas de los arrozales

    tienen que poder plantearse todas las preguntas

    tienen que poder sumarse todas las luces

    nuestros poemas tienen que permanecer al pie del camino

                                  como si fueran mojones kilométricos

    tienen que ser capaces de ver antes que nadie que el enemigo se acerca

    tienen que ser capaces de golpear los tamtanes en la selva

    y mientras sobre la tierra quede un solo país esclavo un asola persona esclava

                                                                                                                  

    una sola nube atómica en el cielo

    nuestros poemas tienen que ser capaces de dar su alma a sus pensamientos

                                                                               su inteligencia todo lo que poseen

                                                                         a la causa de la libertad

                                                                                     

                                                                                             Moscú, 22 de enero de 1.962

     

    El pozo Gayya

     

    En el pueblo Seydi Fakilli las mujeres se alinean una detrás de otra para sacar agua del pozo

    se atan una detrás de otra con una sola cuerda

    para sacar agua del pozo gayya

    sacan agua las mujeres de la edad de piedra

    a treinta metros bajo tierra.

    El sol cae

    sobre la tierra muerta

    el agua duerme oscura y turbia a treinta metros de profundidad.

     

    Las mujeres sacan agua atadas una detrás de otra con una sola cuerda.

    No es el cansancio

                    esto es algo más que cansancio

    y tristeza, y desesperanza, y hambre,

     

    sé que no sufrieron algo tan maldito

                                   desde que los humanos son humanos

                                             los bueyes son bueyes

                                                                  las herramientas son herramientas.

     

    Las plagas acabaron con el grano

    los empleados de banca en la terraza del café

    la tierra está muerta

    el agua duerme oscura y turbia a treinta metros de profundidad

    no se pudieron pagar las 15 liras de tasa anual.

    En el pueblo Seydi Fakilli las mujeres sacan agua del pozo Gayya

    Despierta, mi Anatolia, despierta de tu sueño de muerte.

     

                                                                                             30 de agosto de 1.962

     

    ver

    Nazim Hikmet. Poemas Finales 1.963 http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!549.entry

     


    El oteador rip había dejado algunos poemas anteriores: El gigante de los ojos azules*, La muerte, Voy a decirte una cosa y La nieve cortó el camino

    http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/claraboya/html/Claraboya_08.pdf pgs 33 - 39

    http://www.geocities.com/marxiste_lb/Nazim_Hikmet_es.htm

    http://amediavoz.com/hikmet.htm

    http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/hikmet.html

    *Título después de la película de Biket Ilhan sobre la vida del poeta

     

    http://nazimhikmetpoesia.blogspot.com/2009/01/en-la-estela-de-nzim-hikmet.html

    http://nazimhikmetpoesia.blogspot.com/2009/01/poemas-finales-ltimos-poemas-ii-1962.html

    Viktor Gómez  http://viktorgomez.blogspot.com/ recogió dos poemas del libro: Sobre las lluvias radioactivas y Fui con la velocidad de los sueños

     

    http://www.nazimhikmetran.com/ - en inglés y turco, con un interesante álbum de fotos del poeta-

     

    October 06

    Poemas de Olga Orozco

        Olga Orozco. Olga Noemí Giuliotta (Toay, Argentina, 1920-1999)
     

    Una mano, dos manos. Nada más.
    Todavía me duelen las manos que me faltan,
    esas que se quedaron adheridas a la barca fantasma que me trajo
    y sacuden la costa con golpes de tambor,
    con puñados de arena contra el agua de migraciones y nostalgias.
    Son manos transparentes que deslizan el mundo debajo de mis pies,
    que vienen y se van.
    Pero estas que prolongan mi espesa anatomía
    más allá de cualquier posible hoguera,
    un poco más acá de cualquier imposible paraíso,
    no son manos que sirvan para entreabrir las sombras,
    para quitar los velos y volver a cerrar.
    Yo no entiendo estas manos.
    Sí, demasiado próximas,
    demasiado distantes,
    ajenas como mi propio vuelo acorralado adentro de otra piel,
    como el insomnio de alguien que huye inalcanzable por mis dedos.
    A veces las encuentro casi a punto de ocultarme de mí
    o de apostar el resto a favor de otro cuerpo,
    de otro falso plumaje que conspira con la noche y el sol.
    Me inquietan estas manos que juegan al misterio y al azar.
    Cambian mis alimentos por regueros de hormigas,
    buscan una sortija en el desierto,
    transforman la inocencia en un cuchillo,
    perseveran absortas como valvas en la malicia y el error.
    Cuando las miro pliegan y despliegan abanicos furtivos,
    una visión errante que se pierde entre plumas, entre alas de saqueo,
    mientras ellas se siguen, se persiguen,
    crecen hasta cubrir la inmensidad o reducen a polvo el cuento de mis días.
    Son como dos esfinges que tejen mi condena con la mitad del crimen,
    con la mitad de la misericordia.
    ¡Y esa expresión de peces atrapados,
    de pájaros ansioso,
    de impasibles harpías con que asisten a su propio ritual!
    Esta es la ceremonia del contagio y la peste hasta la idolatría.
    Una caricia basta para multiplicar esas semillas negras que propagan la lepra,
    esas fosforescencias que propagan la seda y el ardor,
    esos hilos errantes que propagan el naufragio y la sed.
    ¡Y esa brisa incesante que deslizan de la una a la otra
    como un secreto al rojo,
    como una llama que quema demasiado!
    Me pregunto, me digo
    qué trampa están urdiendo desde mi porvenir estas dos manos.
    Y sin embargo son las mismas manos.
    Nada más que dos manos extrañamente iguales a dos manos en su oficio de manos,
    desde el principio hasta el final.

    DetrasDeLaValla dejó los poemas Génesis De Eclipses y fulgores, y Espejo en lo alto y Para este día

    http://www.poesi.as/indexoo.htm

    http://olgaorozco.blogspot.com/

    http://poeticas.es/?p=171

    http://www.asterionxxi.com.ar/numero8/dossierorozco.htm

    http://amediavoz.com/orozco.htm

    Audiovideoteca de Buenos Aires http://www.buenosaires.gov.ar/areas/com_social/audiovideoteca/literatura/orozco_bio2_es.php

    Ante el espejo. Autorretrato en la poesía iberoamericana

    http://www.fundacioninquietudes.org/docs/publicaciones/Ante-el-espejo.pdf Olga Orozco página 47

    October 03

    Isabel Bono, poemas de las 23 pandoras

     23 pandoras. Poesía alternativa española. Ediciones Baile del sol. 2ª Edición 2.009

    Isabel Bono (Málaga, 1.964)

     

    Aviones aterrizando

    en tus párpados de arena

     

    mientras duermes

    un punto plateado

     

    dibujar una línea con el dedo

    hasta que se pierde

    dentro

    no basta para dar contigo

     

    aunque sepa dónde va a aterrizar

     

    mientras duermes

    mil puntos plateados

     

    aviones

    recordándome

    que existe

    lejos

    tu cabeza despeinada.

     

    de Los días felices.

     

    Blog de Isabel Bono: http://laespumadelasnoches.blogspot.com/

     

    DetrasDelaValla había dejado tres poemas suyos que pueden leerse en

    http://generacionbloguer.megustaescribir.com/2008/10/25/tres-poemas-o-algo-parecido-de-isabel-bono/

     

    Más de 23 Pandoras:

    Lucía Boscá, Sofía Castañón y Carmen Beltrán, poemas de las 23 pandoras

    http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!533.entry

    Ana Pérez Cañamares y Isabel Pérez Montalbán, poemas de las 23 pandoras

     http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!538.entry

     

     

    October 01

    Ana Pérez Cañamares y Isabel Pérez Montalbán, poemas de las 23 pandoras

     23 pandoras. Poesía alternativa española. Ediciones Baile del sol. 2ª Edición 2.009

    Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1.968)

    Ana ya estaba en Y más desde BABiA http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!524.entry

     

    A salvo en la deriva

     

    Me quito el reloj:

    me suelto las esposas.

    El día deja de ser

    un mar señalizado por balizas.

    Como bancos de peces

    bajo mi cuerpo

    pasan las horas

     

    Las piedras

     

    Durante las vacaciones

    recogemos las piedras

    que el mar nos regala.

     

    Son las piedras con las que luego,

    en el invierno, reconstruimos

    las ruinas de nuestras guerras.

     

    No sólo les pedimos

    que resistan.

    También que nos recuerden

    que el mar existe.                 

     

    Las piedras va por la oteadora DetrasDeLaValla: chín-chín 

     

     

    Isabel Pérez Montalbán (Córdoba, 1.964)

     

    La herencia

    El frío inconsolable de los pobres.

    No basta la abundancia para arropar el frío

    que se hereda en los genes y nace del escombro.

    No hay leña que derrita tanta nieve embrionaria.

    Se encienden chimeneas. Con la lana se teje un sol,

    un armario de soles, un paño de artificio.

    Se adquieren edredones como un nido de pájaros.

    Y el frío, por debajo, permanece.

    De la médula vuelve la trastienda del hielo

    a cubrirme los ojos como sangre reseca.

    Ya todo es negritud, glaciar y sangre.

    Por mis venas se espesa la eutanasia de un río,

    el brutal abandono de la mano paterna,

    los hermanos perdidos en la prisa de un puente.

    La enfermedad congénita me vigila larvada,

    se burla de mi huida cuando cambio de nombre

    y usurpo los derechos de otra vida.

    Ya todo es cicatriz, hospital y alacranes.

    Se conquistan los barrios, la blancura

    de las liendres y el suero. Se aprende la costumbre.

    Se accede a la oficina, al ropaje, a la fiebre,

    al calor esponjoso de los cuerpos.

    Y el frío, sin embargo, permanece.

     

    de Los muertos nómadas

     

    En la biblioteca virtual de libre acceso  http://www.nodo50.org/mlrs/ está Cartas de amor de un comunista

     

     

    -.-.-.

    Más de 23 Pandoras en

     

    Lucía Boscá, Sofía Castañón y Carmen Beltrán  http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!533.entry

    Isabel Bono, poemas de las 23 pandoras http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!540.entry

     

     
    September 23

    Lucía Boscá, Sofía Castañón y Carmen Beltrán, poemas de las 23 pandoras

      23 pandoras. Poesía alternativa española. Ediciones Baile del sol. 2ª Edición 2.009

    Poemas de Lucía Boscá, Sofía Castañón y Carmen Beltrán

    Lucía Boscá (Valencia, 1.985)

    Es sobre todo ahora,

    ante el espejo agujerado,

    ahora que la soledad clava en mí sus ojos,

    que son los míos, ahora que observo

    el pálpito de mis preguntas, enroscadas

    como el rabo roto de la lagartija.

    Ahora, desnuda y sombría ante este espejo

    que me rompe, me satura y

    me convierte en mí a través de mí,

    ahora que se escapan todas las respuestas

    sin sentido

    que me llevan a ninguna parte

    desde ninguna parte.

    Inercia,

    incontrolableinercia que

    me agarra del cuello.

    Sale del espejo y me agarra del cuello.

    Sale. Y me agarra.

    Ya no importa el pálpito

    de un interrogante,

    ya no importa absolutamente nada.

    Porque es ahora, frente a mí, desde mí,

    cuando entiendo

    que importan tan poco

    los principios

                         como los finales.

     

    Recubierta de negro es el poema de Lu Boscá que dejó DetrasDeLaValla 

    http://viktorgomez.blog.com.es/2009/05/10/poemas-de-arturo-borra-antonio-mendez-rubio-laura-giordani-lu-bosca-y-viktor-gomez-6090567/

     

     

    Sofía Castañón (Gijón, 1.983)

    Las cañas pretenciosas

     

    Es tu terreno, conoces

    la técnica:

    hablar con la intensidad misma

    de las rosas abriéndose muy rápido.

     

    La dificultad llega

    cuando se aplica la perspectiva,

    cuando después de cada metáfora

    sólo hay un capullo.

     

     

    DetrasDeLaValla  había elegido dos poemas de La sombra de Peter Pan y de Sueños de la oveja eléctrica http://www.dvdediciones.com/firmas_sofiac.html

     

    Carmen Beltrán (Logroño, 1.981) http://desdeelacantilado.blogspot.com/

    De repente la costumbre de vivir

    nos resultó dolorosa.

    Con el vértigo en las venas intuimos

    el absurdo de nuestra finitud

    y de la mecánica

    (dormir, comer, trabajar

    dormir, comer, trabajar,

    morir cada día).

    Comprendimos

    que jugar a ignorar el tiempo

    apenas logra silenciar un rato

    los labios de la herida abierta

    que supone seguir vivos                       ( De Pecado original)

     

     

    Más 23 Pandoras en

     

    Ana Pérez Cañamares y Isabel Pérez Montalbán, poemas de las 23 pandoras http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!538.entry

    Isabel Bono http://desdebabia01.spaces.live.com/blog/cns!7CD277FD1E22DE2D!540.entry

     

    September 17

    Poemas de Manuel Arana

    Manuel Arana (Huelva, 1.981)

    Las palabras y el chichimeco http://manoloarana.blogspot.com/

     

    desde su blog un poema anterior a Adolescencia dos: poemas hormonados – Sim libros, 2.008-

    Pero no se cierren en banda
    sobre la espiral efímera de la inconsciencia,
    no se golpeen en todas las paredes que se encuentren.
    Que no tiene que ser tan difícil
    ni tan largo el camino borroso de la incertidumbre.
    La desesperación puede engendrarnos enemigos,
    pero confíense. Ya aprenderán
    sobre la marcha.
    Ahora reúnan fuerzas
    y cuando los cristales salgan
    de sus ojos, aprieten los labios
    .
                                                                             (2005)

     

    Y de Adolescencia dos: poemas hormonados

    Éste nunca será el camino correcto
    (desde tan lejos, los objetos y las personas
    se ven más pequeños pero también más brillantes).

    Nunca será el camino correcto.
    Y no hace falta que nadie me lo diga.
    Todavía no estoy ciego.

    La venda solo la llevo porque me favorece.

     

     

    DetrasDeLaValla dejó EL HIJO DEL COLOSO DE RODAS VISITA. ANKARA EL DÍA DEL ORGULLO TURCO, de Con la mejor intención (2002)

    http://recitalchilangoandaluz.blogspot.com/2009/01/manuel-arana.html

     

     

    Vídeo de la performance En silencio

    en dos partes. La primera acaba con el verso

                                                                      El frío quema todos los recuerdos.

    La segunda empieza con

                                                                    En ocasiones el frío se echa de menos 

     

      http://www.youtube.com/watch?v=vZxW6TGxhWo

     

    September 14

    Poesía Capital. Antología del Madrid Contemporáneo: Julio Santiago y David Sio

     

    Julio Santiago (Miajadas, Cáceres, 1975)

    http://juliosantiago.wordpress.com/about/

    Micropoética

    Los unicornios se apoderan

    de mi escritorio

    atestado de papeles inservibles,

    ellos se los comen pacientes

    para convertirlos en otra cosa…

    (de Azul y  azul)

     

     

    David Sio (Madrid, 1974)

    Interior

    He descubierto

    por extraño reflejo

    del amor

    que yo

    hablo de ti

    sin ser yo

    siendo tú.

     

     

    Poesía Capital. Antología del Madrid Contemporáneo. Sial/Contrapunto 2.009

     

    September 09

    Poesía Capital. Antología del Madrid Contemporáneo: Ana Pérez Cañamares y Aurora Pintado

     Poesía Capital. Antología del Madrid Contemporáneo. Sial/Contrapunto 2.009
     

    Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1.968) vive en Madrid.

    http://elalmadisponible.blogspot.com

     

     

    “(…) Escribo porque no sé gritar sin quedarme afónica. Escribo porque una palabra precisa me aparta de la confusión. Escribo para llegar a un lugar donde las dudas ya no son ni defensas ni huidas, sino brazos abiertos a los cómplices. (…) Escribo porque la belleza no sólo consuela, sino que es lo único que permite mirar el dolor cara a cara. Escribo para que lo propio y lo ajeno se disuelvan. Escribo porque lo escrito es el disfraz más honesto y más cercano a la piel que conozco. Escribo para no dar nada por sabido”

     

    Alfabeto de cicatrices

     

    Con pulso de artificiero

    escojo las palabras.

    Manejo con tacto

    la nitroglicerina de cada sílaba.

     

    Por culpa de palabras mal usadas

    a mi corazón lo cruza

    un alfabeto de cicatrices.

     

     

    Aurora Pintado (Salamanca, 1.981)

    www.desprendimientosderetina.com

     

    “Y quizá la poesía no sea en este entorno más que una maldita variante del pensamiento mágico que parte de la idiotez de que las cosas se curan al escribirlas, al expresarlas, al recitarlas,  como si al salirse de la vida para mirar desde fuera  ayudara a vivir mejor…siquiera a vivir”

     

    El diablo es una repisa torcida

    cargada de botes de cremas

    un despojo de horizontalidad

    sostén de mentiras líquidas

     

    en vez de entregar la lengua por tan poco

    extiende esta mezcla sobre tu sueño

    y empieza a olvidar las palabras

    que no volvieron nunca a casa

     

    blanqueador dental para la tristeza de la tarde

    peaje simbólico de los justos

    en el infierno nunca pasarás frío

     

    Envío de fragmentos de hielo sin dirección

    al final siempre llegan

    cordialmente derretidos

    la caja deshecha

     

     

    DetrasDeLAValla había dejado La verdad de la magia, de Ana – que también forma parte de las 23 pandoras que pronto llegará a  Babias, la antología ya está en la biblioteca- y El diablo es una repisa torcida y dos poemas más de Aurora Pintado.